Pascual Fernández

Pascual Fernández

  • Carmen
  • Recuerdos
  • Me acuerdo de…

En el verano tan temido de algunos inviernos

31 de agosto de 2008 por Carmen

Calmas mi soledad con tus palabras
calmas mi soledad con poesía.
calmas ese dolor sobrero
con quiebro mágico, indeleble entrega

Manolo García

 

Dicen que anticiparse al dolor y al sufrimiento lo mitiga, pero no es cierto. Los momentos difíciles, cuando llegan, abren siempre zanjas que nos precipitan en abismos que a veces creemos insalvables.

Este largo verano he caminado como equilibrista sobre su red y así he sorteado los días entre el campo, al que yo metafóricamente he bautizado “el desierto”, y la playa, de la que estuve deseando salir antes incluso de haber deshecho la maleta. Y así han transcurrido lentos los días, con sus rutinas, con sus coartadas contra la soledad. He seguido viviendo alentada sólo por la falsa esperanza de septiembre y sus promesas.

Pero, ahora que los días laborables amenazan otra vez con su rutina, yo quiero una vez más agradecer a la familia el haberme ayudado a  mantener intacta la esperanza durante estos largos ocho meses. Ellos bien conocen mis momentos de flaqueza; saben que he llegado al verano agotada y sin fuerzas, con “aquella esperanza -que, como dice Benedetti- cabía en un dedal”.

Pero, de mis abismos imposibles siempre me rescatan las palabras. Y sería injusta si no agradeciera tantas palabras que han alentado y sostenido mi mermada esperanza. Especialmente significativa fue la conversación telefónica que mantuve el 14 de agosto con Manolo García. Me llamó simplemente para contarme que había releído mi carta y que sentía que no hubiéramos tenido un rato para conversar y que había pensado que quizá sería una buena idea mandarme una de sus pinturas para que la colgara junto con la foto que nos hicimos en el concierto. Aquel gesto lo engrandeció y contradijo mi teoría de que los ídolos tienen los pies de barro. Algunos ídolos tienen, afortunadamente, una humanidad casi divina.

Aquellas palabras me situaron de lleno ante la realidad y con renovada esperanza acepté lo que yo he dado en llamar “el orden secreto de las cosas”. Precisamente, cuando estuve en Granada en el primer concierto de Manolo, al pasear por el Albaicín, descubrimos un cartel que anunciaba una exposición de pintura que llevaba este significativo título. De modo, que una vez más, Manolo me ayudó a comprender este orden secreto de las cosas.
 
Y así, regresé de la playa al desierto, que esta vez sí, me pareció mi hogar, porque allí estaban esperándome mis padres, y pude sentir por primera vez en ocho meses que volvía a casa, porque ahora mi casa está sólo donde están los míos. Y me alegré recordando estos quince días en una casa extraña, en una playa extraña, en la que tuve la suerte de convivir con mis hijos y con mis dos hermanos. Como si de un extraño sortilegio se tratara allí estábamos de nuevo los tres, compartiendo otra vez nuestras vidas, como si nada hubiese pasado, como si tuviéramos de nuevo quince años y la vida aún estuviese  por hacer.
Y quizá sea cierto que la vida aún está por hacer…

 

Publicado en: Carmen

Carta a Carmen

27 de agosto de 2008 por Carmen

Hola Carmen,

Tanto el día del entierro de Pascual como hoy, te veo y no encuentro palabras para dirigirte, al menos las palabras adecuadas. Por un lado pienso que eres una mujer muy fuerte y que no necesitas de las  típicas  palabras torpes de consuelo que puedan surgir en un momento y a las que todos recurrimos. Palabras que lejos de reconfortarte pueden incluso causar indignación. El ¿cómo estás? absurdo que te he dirigido hoy, porque aunque no puedo saber cómo estás, puedo imaginarlo.

Cumbre del Buitre, Sierra de CastrilTanto dolor nos vuelve torpes. Siento impotencia porque la muerte de Pascual no tiene palabras de consuelo, al menos las apropiadas. Y es que pensar en él no causa tristeza, sino dicha. La dicha de haberle tenido entre nosotros. Hoy he tenido conocimiento de esta página y he deseado regresar cuanto antes a casa para poder verla. Leerte me ha confirmado que eres una mujer excepcional, pero por eso mismo sigo sin saber qué decirte. Solo expresarte mi apoyo, solo quiero que sepas que quizás, solo quizás no haría falta hablar, que se puede leer en la mirada.

Para mí es una paradoja haber sido testigo de vuestros inicios, y serlo ahora. Haber visto tus ojos alegres y verlos ahora apagados. Pero tampoco me sorprende. A pesar de no formar parte física de vuestras vidas en estos años. Pascual siempre ha estado ahí. Pascual forma parte de mi infancia, de una infancia feliz plagada de anécdotas. A camino siempre entre Cieza y Murcia. Luego las bodas y ese distanciamiento, ese vivir cada uno su vida pero sabiendo que estamos ahí. Con ese cariño que no necesita de llamadas diarias, que no necesita nada, simplemente permanece en el tiempo.

He leído en esta página algo sobre las paradojas. Pascual falleció en diciembre y la última vez que hablé con él fue en mayo. A pesar de intentar huir de los tópicos y los convencionalismos de las primeras comuniones, (ya sabes, toda esa parafernalia absurda en la que se suele caer, olvidando lo mas importante), pensé que sería una buena ocasión para unir a toda la familia, como sabes, dispersa geográficamente. Pensaba sobre todo en mis padres, en los de Pascual, en los mayores de la familia, pensaba en las pocas ocasiones que les quedarían (por ley de vida) para unirse en una celebración.

Ese día que hablé con mi primo y me explicó que no asistiría porque tenía un viaje a Madrid, creo que era, contigo. Estuvimos hablando una hora, después de no haber hablado y no habernos visto durante mucho tiempo. Fue una conversación de las que reconforta el alma, bueno ya sabes cómo era… esa alegría contagiosa. No podría imaginar jamás que meses mas tarde sería él quien nos faltara. Ya nunca será igual, me quedo con la conversación de aquella tarde, con su alegría, y con todas las anécdotas de nuestra infancia.

Le recuerdo cada día, hace poco le recordé el día de mi boda leyéndome la carta de San Pablo a los Corintios, rápidamente llevé la cinta de video para que me la pasaran a formato dvd, para poder escucharle siempre. Pero me cuesta pensar que ya no está. De la Carta a los Corintios he sacado estas líneas:

“Pues en la misma medida en que los sufrimientos de Cristo recaen abundantemente sobre nosotros, el consuelo de Cristo también nos llega con mayor abundancia.”

Pascual se ha ido, pero no te ha dejado sola. Un poco de él puede adivinarse en vuestros hijos, y estoy segura que serán ellos los que te traigan ese consuelo, aunque las edades que tienen ahora te traigan más quebraderos de cabeza, impotencia y cansancio. Antes he leído algo de una amiga que decía que erais almas gemelas. Lo sois,  me viene a la mente el “solo contigo puedo ser yo”. Imagino lo duro que debe ser visitar la casa de sus padres, pero solo un corazón como el tuyo puede comprender el dolor de una madre, de un padre.

Gracias Carmen, gracias porque el dolor de mis tíos solo encuentra un respiro con tu visita, con tus hijos, con vuestros hijos. Y tú, valiente y luchadora, les sigues dando ese respiro sin el que la tristeza de la pérdida sería mas dura.

Gracias Carmen, gracias por esta página donde poder mantener vivos los recuerdos de una vida feliz. Hace falta coraje para hacerlo. Siéntete afortunada porque eres una gran mujer que ha compartido su vida con un gran hombre. Una vida que ha dado sus frutos y que seguro que Dios y Pascual que seguro ya se ha ganado su confianza con algún chiste, te echarán una mano para que tus fuerzas no decaigan.

Un beso                                                                                     

Marisa

Publicado en: Recuerdos

¿Quién muere?

26 de julio de 2008 por Carmen

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo
y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “ies” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas
de los ostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está
infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días
quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará
que conquistemos una esplendida felicidad.

(Pablo Neruda)

 Pepe Jiménez

Publicado en: Recuerdos

La noche de los «manolos»

24 de julio de 2008 por Carmen

Cumplir una promesa, sobre todo cuando depende de otros, es difícil, a veces, imposible. El compromiso de andar la parte del camino de los que ya no están lo aprendí de Manolo García. Por eso, hace siete meses prometí que algún día lo conocería personalmente y le hablaría de mi marido y de lo que su música significaba para él.
 
Decía Manolo en una entrevista reciente concedida a la revista “Rolling Stone”: “Creo en las personas, una a una”. Por eso, supe desde es principio que si conseguía llegar hasta él no me defraudaría. Y, afortunadamente, Manolo García no me defraudó. En Manolo y en la gente que lo acompaña, como su hermana Carmen, no hay nada de marketing. La imagen de hombre comprometido, atento y respetuoso con su público es real.
 
Unida a esta feliz constatación, la gran sorpresa de la noche fue la calidad humana de las personas que me ayudaron a sortear tantos filtros que me separaban del músico: sin Manolo Buitrabo y sin Manolo Robles yo no habría podido saldar esta deuda pendiente con la vida. Yo, que en los últimos meses he tenido que soportar tantos despropósitos  por parte de la administración y de la burocracia, me he enfrentado con sobrecogimiento a un periodismo serio, bien hecho, sensible a las historias de gente que desde su anonimato experimenta muchas veces la impotencia de no poder hacer oír su voz.
 
En nombre mío y en el de mis hijos: gracias. Ese concierto del 3 de julio, ese encuentro, quedarán impresos en mi memoria para siempre. Forman parte del legado de mis hijos. Algún día, cuando crezcan, verán mi foto al lado de Manolo García y escucharán esta bella historia.

 

Publicado en: Carmen

Hasta siempre

24 de julio de 2008 por Carmen

Conocí a Pascual cuando él estudiaba Magisterio (Educación Especial). Fui profesor suyo y tuve bastante relación con él. Su carácter abierto y campechano hacía fácil la relación. Además, como él tenía antecedentes ciezanos y yo soy de Cieza, me llamaba cariñosamente «chito» (qué falta de respeto, ¿verdad?). Lo cierto es que yo me encontraba muy a gusto con ese curso: gente muy maja, trabajadora, participativa. Al final, todos quedamos como amigos. Y Pascual, que hablaba por los codos, no pasaba desapercibido. Aquel año yo le di una matrícula de honor y recuerdo que, pese a esa nota, le eché una buena bronca llamándole la atención por su relativa pereza. Hizo un examen final fantástico y yo le decía que podía rendir más porque su capacidad era muy alta. Le perdí la pista y volví a encontrarme con Pascual hace dos o tres años, en el C.P. Delgado Dorrego, a donde yo fui a ver a un niño con necesidades educativas que él atendía. Charlamos largo y tendido, me invitó a café en su aula (yo le dije que parecía el despacho de un ministro), en la que ejercía como gran mariscal. Me enteré de su muerte hace un par de meses. Lo sentí muy de veras y rezo por él y por su familia. Espero que en el cielo siga dando el tostón a los que le rodean hasta que le manden callar un poco. Descanse en paz mi ex-alumno y amigo Pascual.
Isidoro Candel

Publicado en: Recuerdos

  • « Página anterior
  • 1
  • …
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • …
  • 29
  • Página siguiente »