Pascual Fernández

Pascual Fernández

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Tú nos alegras la vida

27 de noviembre de 2008 por Carmen

Sin echar la vista atrás, no quiero recordar los años que hace que nos conocemos, para no dar pistas de que nos hacemos mayores, pero no hay día, ni uno sólo, que lo pase sin ti. Es curioso, cuando todos piensan que el recuerdo es dolor y no ALEGRÍA, para mí significa algo más, significa que hemos compartido mucho más de lo que alcanzábamos a creer. Me pregunto si es que quizás no aceptamos tu partida y no creo que sea eso, porque  las veces que vienes a nosotros, a nuestra mente, a nuestra boca y a nuestras conversaciones, tu SONRISA, tus palabras y tu cara de niño grande, nos dicen que no nos has abandonado, muy al contrario, sólo nos estás demostrando que quieres saber de nosotros, quieres saber si hemos aprendido de ti a VIVIR como tú sabías, a COMPARTIR, a DISFRUTAR, a LUCHAR sin perder la sonrisa, sin perder la ALEGRÍA, la tuya, la nuestra, pero sobre todo la de los demás, la de los que se merecen que sigamos siendo  lo que tú supiste ser y lo que nos enseñaste y mucho más que tu AMISTAD, que siempre nos diste sin medida.

Empecé a escribir este párrafo hace muchos meses y no podía acabarlo, porque leo a las demás personas que escriben y dicen mucho de lo que yo mismo sé, pero al tiempo pienso que no es para mí para quien pretendo hablar, sino para los demás y sobre todo para Carmen, Belén y Jorge.

ALÉGRATE, por nosotros, que nosotros te recordamos siempre alegre y eso es lo que queremos ser.

Gracias por darme cada dia esta leccion de VIDA, hoy y todos los dias. 

 

Tu amigo,

Juan Alfonso.

Publicado en: Recuerdos

La primera vez

15 de noviembre de 2008 por Carmen

Cada día más despacio, pero como siempre, vuelvo a comenzar

Nena Dakonte

Desde que murió Pascual conservo una extraña costumbre: guardo en una caja cada una de las hojas que voy arrancándole al calendario a final de mes. Es casi un ritual, la celebración de que pese al dolor, he conseguido sobrevivir un mes más. Y después vuelve a llegar el día 7 del mes siguiente, y como si se tratase de la fuerza que empuja las mareas o que controla el ciclo de la luna, mi corazón se declara en huelga, aunque sea sólo por un día. Pero  desde que llegó octubre, los días 7 parecen amenazar al resto del calendario y, asustada, compruebo, que cada vez me resulta más difícil encontrar “el eco de tu voz llamándome del lado de la vida”.

Mi hermano intenta tranquilizarme y me dice que peor que esto ya nada será y que una vez que complete el ciclo y pase el primer año sin él, el dolor empezará a remitir. Completar el ciclo…me digo a mí misma: el primer aniversario, el primer verano, el primer septiembre, el primer cumpleaños, la primera navidad… Y vuelvo la vista atrás y recuerdo  la inmensa suerte de haber compartido con él la primera vez en todas las cosas realmente decisivas de mi vida: la primera vez que me casé; la primera vez que tuve un hijo; la primera vez que me presenté a una oposición; la primera vez que viajé en avión; la primera vez que compré una casa; la primera vez que hice el amor; la primera vez que tuve que vivir sola; la primera vez que conduje mi coche; la primera vez que se me murió alguien.

Siento tanta gratitud hacia Pascual que sería imposible enumerarla. Vuelvo la vista atrás y recuerdo tantos dones que en cada una de esas primeras veces compartidas él trajo a mi vida…
 

Le agradezco haberme  mimado, malcriado y consentido durante todo el tiempo que estuvo vivo:

Te regalo el dolor que me provocas cuando pides a gritos un
Traje de princesa tejido con el hilo de los sueños y quisiera
Nombrarte emperatriz, encadenar la Luna a tu regazo,
Pero no puede ser y no comprendes, y me siento el más
Pobre de los hombres

Le agradezco su alegría innata en contra siempre de mi pesimismo innato:

Te regalo mis dotes de bufón, mis voces impostadas, mis juegos
De palabras, mis ganas de escuchar cómo rompen las
Olas en tu risa

Le agradezco la certeza de haberlo sabido siempre enamorado de mí:

Te regalo mi forma de mirarte como se vislumbra una esmeralda
Fulgurante en la nieve

Le agradezco su inmensa paciencia, su saber esperarme siempre:

Te regalo (…) mis días imposibles,
Ese niño tirano que reclama la tarta que no existe, el
Juguete que no le puedes dar

Pero, sobre todo, le agradezco que no se lo llevara todo con su muerte:

Te regalo el don de la alegría, la cegadora luz de los proyectos,
La ilusión por el viaje compartido, la fe de los
Exploradores

Quedarse en la vida y hacerlo con dignidad no es ningún logro personal: es la consecuencia de tanto amor. Por eso sé, porque es su regalo definitivo, que aún me queda por estrenar la primera vez que fui feliz sin él. Mientras tanto, yo sólo:

 

“Te regalo la lágrima que se muere al filo de los ojos por
Temor a alcanzarte con su sal y su herrumbre

Te regalo todas las palabras, aquellas que me brotan a tu paso
Y las que se me quedan prisioneras, retumbando por
Dentro, invocándote a solas

Te regalo los días y las noches en que tu ausencia escarba una
Fractura, abre un pozo sin fondo por donde merodean las
Tinieblas, un boquete de sombra que sólo tu regreso ha de
Llenar

Te regalo ese don que no merezco pues sin ti no podría convocarlo,
Como en la piedra solitaria nada engendra la
Chispa si no hay roce

Te regalo mis ganas de vivir, de quedarme a tu lado para
Siempre y que el sueño me alcance muy dulce entre tus
Brazos”.

Eduardo García: “Aniversario”

Publicado en: Carmen

Siempre estarás conmigo

4 de noviembre de 2008 por Carmen

Hola Pasqui, soy tu tita Mª Carmen. Tengo tantas cosas que decirte y tanto que te diría que te digo que te quiero y te querré toda mi vida, Pascual.

Mª Carmen López

Publicado en: Recuerdos

Para este fantástico profesor

25 de octubre de 2008 por Carmen

Hola, yo fui alumna de Don Pascual, me dio algunas clases de guardia y para mi era muy simpático y cariñoso con todos nosotros. Fue una pena que se fuera, pero todos sabemos que está ahí  y siempre lo estará y aunque no he tratado mucho con él, me parecía muy buena persona. Un día estábamos todos en clase de informática y el ordenador de mi compañera y mío estaba roto, así que una profesora llamó a Don Pascual y él vino a toda prisa para arreglar el pc. Y entonces la profesora estuvo hablando con Don Pascual y la profesora le dijo que si se lavaba siempre los dientes y él nos dijo: yo siempre me lavo los dientes después de cada comida. Quiso darnos una lección de aseo personal, lo recuerdo como si fuese ayer.  

Saludos de una ex alumna del colegio Antonio Delgado Dorrego. Un beso con cariño

Publicado en: Recuerdos

Cumpliría hoy los años

20 de octubre de 2008 por Carmen

TornillosCumpliría hoy los años, mas el tiempo
Sabe enfriar el llanto de los sauces.
Aunque en su lejanía, te agradece
Las flores del recuerdo que le envías.
Y sabes que sus ojos están llenos
De regresos: en todas las ventanas
Abiertas al azul o a las estrellas
En el alma invisible de las cosas
Enciende sus miradas. ¡Está aquí!
Y oyes su voz a punto de palabra
Como música leve. Y se abre tenue
El ala sigilosa de la puerta.
Y no es el aire el que entra, es la sonrisa
De un silencio que aún sabe decir gracias”.

    “Cumpliría hoy los años”:  Rafael Alfaro

Hace unos meses, cayó en mis manos, por casualidad, este poema de R. Alfaro que yo guardé cuidadosamente esperando el día del cumpleaños de Pascual. Suponía que reflejaría muy bien mi estado de ánimo en esa fecha tan especial.  Me imaginaba tal vez, dentro de muchos años, saliendo a cenar con mis hijos para celebrarlo incluso con alegría.  

Pero el día ha llegado y, como siempre, son otros los versos que como al asalto arremeten contra mi sin ningún tipo de miramientos. Estaba preparando mi clase y buscaba ilusionada el poema número 20 de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” para que escucharan la verdadera voz de Neruda y no el texto que con tan poco acierto el autor del libro había seleccionado. Empecé a leer ese poema que casi podría recitar de memoria, cuando, de repente, unos versos leídos ya mil veces se me clavaron en el alma: “Qué importa que mi amor no pudiera guardarla”. Y lo cierto es que hoy lo único que siento es la desgarradora sensación de que mi amor no pudo guardarlo. Y nada más. Llegarán otros días, seguro, pero hoy no hay más que esta inútil y absurda desolación, pese a que como dijo Salinas “el dolor es la última forma del amor”.

“No quiero que te vayas
Dolor, última forma
De amar. Me estoy sintiendo
Vivir cuando me dueles
No en ti, ni aquí, más lejos;
En la tierra, en el año
De donde vienes tú,
En el amor con ella
Y todo lo que fue.
barcaEn esa realidad
Hundida que se niega
A sí misma y se empeña
En que nunca ha existido,
Que sólo fue un pretexto mío
Para vivir.
Si tú no me quedaras,
Dolor, irrefutable,
Yo me lo creería;
Pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
Que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
Tú me serás, dolor,
La prueba de otra vida
En que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
De que existió, que existe,
De que me quiso, sí,
De que aún la estoy queriendo”.

    “La voz a ti debida” Pedro Salinas.

Publicado en: Carmen

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