Pascual Fernández

Pascual Fernández

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Carta a Carmen

27 de agosto de 2008 por Carmen

Hola Carmen,

Tanto el día del entierro de Pascual como hoy, te veo y no encuentro palabras para dirigirte, al menos las palabras adecuadas. Por un lado pienso que eres una mujer muy fuerte y que no necesitas de las  típicas  palabras torpes de consuelo que puedan surgir en un momento y a las que todos recurrimos. Palabras que lejos de reconfortarte pueden incluso causar indignación. El ¿cómo estás? absurdo que te he dirigido hoy, porque aunque no puedo saber cómo estás, puedo imaginarlo.

Cumbre del Buitre, Sierra de CastrilTanto dolor nos vuelve torpes. Siento impotencia porque la muerte de Pascual no tiene palabras de consuelo, al menos las apropiadas. Y es que pensar en él no causa tristeza, sino dicha. La dicha de haberle tenido entre nosotros. Hoy he tenido conocimiento de esta página y he deseado regresar cuanto antes a casa para poder verla. Leerte me ha confirmado que eres una mujer excepcional, pero por eso mismo sigo sin saber qué decirte. Solo expresarte mi apoyo, solo quiero que sepas que quizás, solo quizás no haría falta hablar, que se puede leer en la mirada.

Para mí es una paradoja haber sido testigo de vuestros inicios, y serlo ahora. Haber visto tus ojos alegres y verlos ahora apagados. Pero tampoco me sorprende. A pesar de no formar parte física de vuestras vidas en estos años. Pascual siempre ha estado ahí. Pascual forma parte de mi infancia, de una infancia feliz plagada de anécdotas. A camino siempre entre Cieza y Murcia. Luego las bodas y ese distanciamiento, ese vivir cada uno su vida pero sabiendo que estamos ahí. Con ese cariño que no necesita de llamadas diarias, que no necesita nada, simplemente permanece en el tiempo.

He leído en esta página algo sobre las paradojas. Pascual falleció en diciembre y la última vez que hablé con él fue en mayo. A pesar de intentar huir de los tópicos y los convencionalismos de las primeras comuniones, (ya sabes, toda esa parafernalia absurda en la que se suele caer, olvidando lo mas importante), pensé que sería una buena ocasión para unir a toda la familia, como sabes, dispersa geográficamente. Pensaba sobre todo en mis padres, en los de Pascual, en los mayores de la familia, pensaba en las pocas ocasiones que les quedarían (por ley de vida) para unirse en una celebración.

Ese día que hablé con mi primo y me explicó que no asistiría porque tenía un viaje a Madrid, creo que era, contigo. Estuvimos hablando una hora, después de no haber hablado y no habernos visto durante mucho tiempo. Fue una conversación de las que reconforta el alma, bueno ya sabes cómo era… esa alegría contagiosa. No podría imaginar jamás que meses mas tarde sería él quien nos faltara. Ya nunca será igual, me quedo con la conversación de aquella tarde, con su alegría, y con todas las anécdotas de nuestra infancia.

Le recuerdo cada día, hace poco le recordé el día de mi boda leyéndome la carta de San Pablo a los Corintios, rápidamente llevé la cinta de video para que me la pasaran a formato dvd, para poder escucharle siempre. Pero me cuesta pensar que ya no está. De la Carta a los Corintios he sacado estas líneas:

“Pues en la misma medida en que los sufrimientos de Cristo recaen abundantemente sobre nosotros, el consuelo de Cristo también nos llega con mayor abundancia.”

Pascual se ha ido, pero no te ha dejado sola. Un poco de él puede adivinarse en vuestros hijos, y estoy segura que serán ellos los que te traigan ese consuelo, aunque las edades que tienen ahora te traigan más quebraderos de cabeza, impotencia y cansancio. Antes he leído algo de una amiga que decía que erais almas gemelas. Lo sois,  me viene a la mente el “solo contigo puedo ser yo”. Imagino lo duro que debe ser visitar la casa de sus padres, pero solo un corazón como el tuyo puede comprender el dolor de una madre, de un padre.

Gracias Carmen, gracias porque el dolor de mis tíos solo encuentra un respiro con tu visita, con tus hijos, con vuestros hijos. Y tú, valiente y luchadora, les sigues dando ese respiro sin el que la tristeza de la pérdida sería mas dura.

Gracias Carmen, gracias por esta página donde poder mantener vivos los recuerdos de una vida feliz. Hace falta coraje para hacerlo. Siéntete afortunada porque eres una gran mujer que ha compartido su vida con un gran hombre. Una vida que ha dado sus frutos y que seguro que Dios y Pascual que seguro ya se ha ganado su confianza con algún chiste, te echarán una mano para que tus fuerzas no decaigan.

Un beso                                                                                     

Marisa

Publicado en: Recuerdos