Sonaba Fito y Fitipaldis con su canción «Viene y va» en mi coche la última vez que te vi. Una canción que dice:
«Un día la suerte entró por mi ventana
vino una noche y se fue una mañana
quizás solamente me vino a enseñar
Que viene y va, como las olas, con que el mar se mueven
que viene y va……»
¡Qué ironía y qué puñaladas da la vida!
Nos despedimos aquel día con la alegría de un largo puente por delante. Bromeamos en el recreo con que yo iba a poner en mi casa el árbol de Navidad y tú dijiste:» Si lo pongo en la mía, mi Godzila lo arrasa ( así llamabas cariñosamente al pequeño Jorge).
Disfrutabas planeando la comida que ibamos a hacer para Navidad y estabas preparando un montaje de las fotos de los compañeros/as con carteles de películas, «en venganza» por un CD que yo hice para el día del maestro/a.
Pasé con el coche y te dije adiós.Tú estabas en la verja del cole con más compañeras.Si hubiera sabido que era la última vez que te veía te hubiera dado un abrazo muy fuerte y te hubiera dicho que trajiste la alegría a nuestro cole.Que eras un compañero de los buenos, auténtico, muy buena gente, siempre dispuesto a ayudar y a sacarnos una sonrisa hasta en los días más difíciles.
Maestro de vocación, disfrutabas con tu trabajo.Tus alumnos te adoraban.
Nos encantaban tus chistes, siempre nos animabas con tus bromas y la rutina diaria se convertía en fiesta cada día.
Hablabas mucho de tus hijos, de tu niña Belén, tu princesa y de Jorge, tu pequeño «Godzila».Se te iluminaban los ojos y se te caía la baba al hablar de ellos. Y con qué orgullo nos hablabas de Carmen, la adorabas.
Jamás olvidaré el día en que volvimos a clase y tú ya no estabas.Fue durísimo.Todo era ausencia y vacío. Todo el centro en el patio guardamos unos minutos de doloroso silencio en el que dolía hasta respirar, y yo te sentí entre nosotros, y supe que estarías ya siempre aquí aunque no te veamos.
Aquel miércoles ,si hubiese sabido que era la última vez que te veía, te hubiera dicho que agradezco la oportunidad que tuve de haberte conocido; en sólo 3 meses te convertiste en alguien imprescindible aquí, que la vida no es nada justa, que es una putada que te vayas tan pronto y dejando ese vacío tan inmenso como la grandeza de tu corazón.
Hasta siempre, Pascual, compañero.
