Después de mucho tiempo, me decido a escribir aquí y creo que no lo hago por Pascual, ni siquiera por Carmen, quizás un poco por sus hijos “mis Sobrinos” Belén y Jorge y sobre todo lo hago por mí, porque ni Pascual ni Carmen necesitan que les escriba para decirles lo que (siento), sentimos, mi familia y yo por Ellos.
Me considero una persona especialmente feliz y dichosa por ser Amigo de alguien que sabía serlo como nadie, alguien que iba haciendo amigos por allá donde pasaba y que además sabía conservarlos y cuidarlos. Yo tengo pocos amigos y él los tiene a montones y aun así a ninguno le faltaba nada, ni siquiera ahora, ya que mediante esta página quiere seguir atendiendo a cada uno de ellos, y estas mis líneas sean para serle un poco útil, si puedo, en su relación con aquellos que tal vez por no ser creyentes o simplemente por no haber disfrutado tanto como tuve la suerte de hacerlo yo, no tengan la oportunidad de hablar con Él cada día; yo lo hago cada día y él también conmigo y también seguimos compartiendo ese café, como tantas otras veces. Los momentos vividos son más importantes que los que quedan por vivir, por cuanto estos son la experiencia que nos sirve para afrontar el resto del camino que nos queda y los amigos que perdemos no son los que no están con nosotros, sino aquellos a los que olvidamos; por esto yo siempre tendré un amigo y vosotros también, si lo lleváis como yo en el corazón.
Juan Alfonso Rivera
