Hola Carmen, mis deseos enormes «no sé de qué», o al menos no sé de qué decirte. Bueno a ti saludarte, y los nanos también, espero que la operación de Jorge fuese bien. Así debe ser.
Y a ti Pascual, decirte lo siguiente:
¿Por qué tú me descubres mi pequeñez?
Había creído por un momento que era algo importante, había soñado que nada puede con nosotros (y tú lo sabes por nuestras conversaciones), había manifestado que las contradicciones de la vida no nos amedrentarían, había pensado que, casi todo, lo podemos… y ahora vienes tú, con tu viva voz… con tu propia experiencia… y me dices que no siempre es así.¿Por qué tú me descubres mi pequeñez? Pascual, tú sabes que siempre lo pensé y lo sigo haciendo: «Hoy somos, en vida, y mañana también somos en muerte», pero fíjate, tu muerte me ha hecho seguir sintiéndome pequeño, finito, nada… y al mismo tiempo tu vida pasada, presente y futura, me sigue haciendo pensar como ayer.
Sé que te alegrará, voy a ser papi… nuevamente. Y ahora, me hace sentir más pequeño. Tú, tú eres el responsable. Me lo dijiste en vida, me lo dices en muerte, y me lo dices en resurrección.
Gracias Pascual, porque hoy, igual que ayer me haces reflexionar, caer en la cuenta, y contemplar que la vida es un cúmulo de optimismos realistas, que no podemos dejar que se conviertan en negativismos idealistas.
Gracias por seguir haciendo que descubra mi pequeñez, madre de toda grandeza. Gracias.
Tu amigo Mariano Arnaldos.
