Estoy escribiendo aquí por mí y por los demás, no por ti, o mejor dicho, sí que estoy escribiendo por ti pero no te escribo a ti, sino a los demás, no quiero derramar lagrimas, sino sonrisas, risas, carcajadas incluso; y tu recuerdo es triste y me impongo reír por Ti, para Ti, tu recuerdo no puede ser triste, tú no eras así, haced memoria y decidme quién ha visto a Pascual triste, todos los que hemos compartido mucho o poco tiempo del suyo, sabemos que Él era la luz, la sonrisa que quizás nos faltaba a los demás y eso nos iluminaba y hacía que pareciera que nosotros también irradiáramos luz y sonrisa cerca suyo, pero no era la nuestra, sino la suya. Haced memoria y reíd, sonreíd, porque nunca hemos visto a Pascual sino haciendo que nos sintiéramos bien, por tanto Él quiere que sigamos así, y así vamos a seguir. No es hora de preguntar por qué ha estado tan poco tiempo con nosotros, sino de dar las gracias por haber tenido la suerte de haberle tenido, gracias a Dios por haberle hecho así y haberle puesto en mi camino, en nuestro camino, y gracias a Pascual por habernos elegido entre sus amigos.
Juan Alfonso
