Hoy me he llevado una gran alegría al poder entrar en esta página, yo no soy muy ducho en escribir, y son tantas cosas que no sabes cómo decirlas, pero esto ha sido lo que me ha salido por ahora y es mi pequeña aportación a esta gran idea…«Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos» (Mateo,18,3)
Pascual, aquí con nosotros te hiciste niño, de los que nos habla Jesús en el Evangelio, y por eso has entrado en el Reino de los cielos…
Todos los que te conocemos sabemos cómo eras aquí, (porque sigues siendo niño, pero ya en plenitud, y en los brazos del Padre) un niño, por tu sencillez por tu alegría, por tus bromas, por tu simpatía, por tu atrevimiento, por tus sentimientos de bondad, y sobre todo porque amabas a los niños, y dejabas como Jesús que los niños se acercaran ti… Y por tantas otras cosas…
Recuerdo tantos momentos vividos intensamente desde la fe: Campos de Trabajo, Pascuas, Encuentros de Oración, acontecimientos vividos, que aunque físicamente no nos habíamos visto quizás desde más de dos años, el espacio y el tiempo han estado llenos de presencia, mas no de ausencia, y es más, ahora sigo sintiendo esa presencia tuya.
En el próximo Encuentro (pues casualmente toca el de orar con los salmos), tu recuerdo será más intenso pues volveré a revivir, cuando me imitabas, recogiendo los folios en la mesa y te disponías a dar mi charla…
Me dijeron que tenías el corazón (físico) muy grande, y era verdad, pero más grande tenias ese corazón en el que cabía mucha gente, porque se parecía al corazón de Dios. Tu corazón físico se paró, pero el otro sigue funcionando, y sigue llegando a nosotros ese bombeo que nada ni nadie podrá parar, porque ahora bombea con más intensidad desde el mismo corazón de Dios.
Vives en nuestro corazón Pascual…
Fray Antonio (El López)
