Pascual Fernández

Pascual Fernández

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Ser y estar

7 de diciembre de 2010 por Carmen

Oh marine
oh boy
una de tus dificultades consiste en que no sabes
distinguir el ser del estar
para ti todo es to be
así que probemos a aclarar las cosas

por ejemplo
una mujer es buena
cuando entona desafinadamente los salmos
y cada dos años cambia el refrigerador
y envía mensualmente su perro al analista
y sólo enfrenta el sexo los sábados de noche

en cambio una mujer está buena
cuando la miras y pones los perplejos ojos en blanco
y la imaginas y la imaginas y la imaginas
y hasta crees que tomando un martini te vendrá el coraje
pero ni así

Mario Benedetti: “Ser y estar”

El otro día intentaba explicarle a un alumno ruso la diferencia entre ser y estar en español. Después de varios ejemplos infructuosos, plagié a Benedetti en lo que creía otro intento vano y le conté que no es lo mismo, en español, decirle a una mujer que es buena o decirle que está buena. El ejemplo debió de gustarle porque, entre risas, pronunció en un español casi perfecto: eso sí lo entiendo, maestra.

No pensé más en el ser y en el estar hasta la hora del recreo. Tomaba café, como cada día, sin reparar muy bien en los que estábamos en la mesa. Me enzarcé en una de esas conversaciones anodinas a las que uno acude por hablar de algo más que del tiempo; ese día, el tema de conversación era los hijos y la absoluta dedicación que suponen. Me quejaba de la falta de tiempo, seguramente porque era lunes y acababa de terminar un largo fin de semana, y la pregunta sobre mi marido, no se hizo esperar. Yo, más pendiente de la cara del que con tan mala suerte quiso desviar el debate hacia el siempre polémico tema del reparto de tareas, que de mis propias palabras, alegué: “no, yo soy viuda”.

Era la segunda vez en poco tiempo que pronunciaba esa frase, y en cambio, el verbo me dio que pensar a lo largo del día. “Soy viuda” me decía a mi misma. Y recordaba a tantos amigos separados que cuando hablan de su estado civil dicen: “estoy separado/a”. Era cosa mía, ¿o también aquí el español marcaba diferencias casi imperceptibles en estas expresiones, incluso para nosotros?

Repasé de nuevo la teoría recién explicada: el verbo estar se utiliza cuando el atributo es un adjetivo que indica un estado, una situación debida a circunstancias externas (estoy triste); en cambio, el verbo ser se utiliza cuando el atributo es un adjetivo que indica una propiedad esencial, una definición del sujeto (ella es baja). Dicho con otro ejemplo para mí más revelador: estoy separado/a, soy viudo/a.

Quizá esto no sea más que esa terrible tendencia mía a observar como actúan las palabras cuando salen de los diccionarios y les damos rienda suelta. O quizá se deba a que ya ciertas cosas no me dejan impasible. Pero, la única verdad es que la experiencia de la muerte de los seres con que compartimos nuestras vidas se convierte desde el principio en una propiedad esencial, en la que acaba siendo, como en mi caso, un definición del sujeto: SOY VIUDA. Aunque, ahora que ya han pasado tres años, ahora que ya han pasado tantas cosas, algunos, ¡oh pobres!, se sigan empeñando en no distinguir el ser del estar.

Publicado en: Carmen