Pascual Fernández

Pascual Fernández

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Olvidos

18 de junio de 2009 por Carmen

“Tengo miedo de que olvides el camino de regreso”

Ismael Serrano

olvidoEn los últimos meses me repito a mí misma continuamente que “Dios se ha olvidado de nosotros”. No esconden estas palabras, lejos de su apariencia, amargura o resentimiento; albergan, en cambio, una profunda esperanza, porque si esto es sólo un olvido por parte de Dios, confío en que, pronto, recupere la memoria.

Durante el último año y medio apenas han aflorado los recuerdos. Como el que tras un accidente olvida de forma selectiva algunos capítulos de su pasado, mi mente ha recurrido a esta buena suerte de amnesia selectiva que me ha permitido sobrevivir a tanto espanto. A veces, mi hermana, sorprendida, me pregunta: ¿y es posible que hayas olvidado aquel viaje, o aquella cena, o aquel chiste que él contaba…?

Pero sí, sí recordaba, especialmente de noche. Lo sabía cuando, de madrugada, despertaba con la secreta esperanza de que aquello no fuese más que un sueño… pero, abrir los ojos y no tener una espalda a la que abrazarse para alejar a los fantasmas es peor aún que la propia pesadilla; abrir los ojos y comprobar que la realidad es  más dura que lo soñado es una sensación demoledora.

Hoy, meses después de la muerte de Pascual, cuando ya no quedan molinos contra los que luchar durante esas largas horas que preceden a la llegada del día, empiezo a recordar detalles, anécdotas de cuando Pascual estaba aún vivo. Y esos recuerdos empiezan a tomar forma, al principio tímidamente, para después acabar convirtiéndose en una durísima ofensa ante la amnesia reiterada de Dios.

Esta madrugada me he despertado con el recuerdo aún vivo de cuando Pascual y yo preparamos la programación de mi oposición. Ese recuerdo me ha llevado por cada uno de los meses de largo trabajo que empleamos en confeccionar aquel viaje por toda la geografía española que me permitiría, además de estudiar las costumbres de cada una de las Comunidades, explicar los rasgos particulares del español en aquella zona y la literatura propia. Ese recuerdo dulce me ha sugerido viajar a cada uno de esos lugares, convertir aquel viaje virtual en un viaje real. Ha sido entonces cuando he comprobado una vez más que Pascual no  hará esos viajes conmigo, y lo que es aún peor, porque aún hoy me parece increíble: que Pascual ni siquiera está aquí para que, aunque sea por carta, le cuente cómo es realmente aquel mundo que nosotros un día construimos juntos. Ese viaje me valió un 10 y la plaza; este viaje que hoy me prometo iniciar, me valdrá la esperanza de un sueño con el que sobrevivir un tiempo más en este peregrinaje hacia ninguna parte que desde el 7 de diciembre de 2007 realizo en la más absoluta soledad. Espero no olvidar nunca “el camino de regreso”.

Publicado en: Carmen