Pascual Fernández

Pascual Fernández

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No estés triste, amor

18 de abril de 2008 por Carmen

“A los pobres mortales los dioses dejaron el hado
De vivir afligidos; sólo ellos de pena carecen.
A la entrada, en la casa de Zeus, dos toneles se encuentran:
Uno lleno de males, y el otro está lleno de bienes.
Al que Zeus que en el rayo se goza se los da mezclados,
Hoy encuentra la dicha y mañana la pena encuentra,
Pero a quien da sólo males será siempre un mísero;
Perseguido por un hambre atroz pasará por la tierra,
Despreciado de todos los hombres y todos los dioses”

LA ILÍADA canto XXIV

 

En 1991 leí la Ilíada por primera vez; ese mismo año había comenzado mi relación con Pascual y estos versos me acompañaron durante los otros cuatro que duró la carrera. Hace unos días volví a releer la Ilíada y aquellos versos ya olvidados resonaron con fuerza. Dieciséis años después la vida me sorprendía colocándome de lleno ante la aflicción y la pena. Lo esperable habría sido claudicar ante la evidencia; en cambio, yo me obstino en mi esperanza, y me niego a hacer mías de nuevo las palabras de Homero. La muerte hace que te posiciones de nuevo en la vida, te obliga a revisar tus viejas creencias y a poner patas arriba todos tus asideros. Y precisamente en estos momentos, me rebelo contra los que unos llaman destino, otros azar, buena o mala suerte.
 
La muerte, si sabemos mirarla, puede dotarnos, al menos durante el tiempo suficiente, de un “estado especial de gracia” con el que leer los acontecimientos cotidianos. Mi vida en los últimos tiempos se teje de continuas “casualidades”. Mi historia se puebla de palabras certeras, de cartas llegadas a mis manos en fechas significativas, de rostros que hacen su aparición justo en el momento preciso. Hoy me enfrentaba con sobrecogimiento a una de estas benditas casualidades: el single que Manolo García ha escogido para promocionar su nuevo álbum lleva el significativo título de “No estés triste”. Reproduzco la letra de la canción:

 

 

Quizá parezca un tanto pueril si de nuevo pienso que esta canción no es casual. Quizás os parezca un tanto egocéntrica si digo que esta canción parece haber sido compuesta para mí. Tal vez creáis que rozo la locura si escucho a Pascual gritándome desde no sé donde:

«No estés triste, amor, prueba a surcar ríos aunque el agua sólo llegue a tus rodillas o te cubra y esté fría. Verás, (Carmen) que hay más que la corona de espinas bajo la que te resguardas. Prueba a ser látigo y restallar a la modorra de los sentimientos, ladera para que resbalen las penas. Prueba a regalar inasible tu entereza, a sentir que reverdeces, que creces en la entrega. Prueba a surcar ríos aunque sean ramblas de cantos. Verás que hay más… por eso, no estés triste, amor».

 

Quizá no sea más que una casualidad o una broma del destino… juzguen ustedes.

Publicado en: Carmen