Hola Carmen,
De vez en cuando me asomo a tu ventana, y sonrío. Sonrío por haber conocido a mi amigo Pascual y pensar en lo mucho que me ayudó en esos tiempos del Soubrier. Sonrío porque pienso que sus hijos recibirán todo tu amor incondicional. Sonrío aunque haya perdido a un hermano hace poco. Pero sé que también tuve mucha suerte al coincidir en sus vidas. Por eso te mando mis sonrisas, con la esperanza de que sepas que siempre estaréis en mi recuerdo…
Inma
