Tuvimos el placer de conocerte gracias a unos buenos amigos tuyos y nuestros (Carmen y Javi), gracias a ellos coincidimos en varias ocasiones, en el campo, en vuestra supercasa triplex con una cena que nos preparásteis estupenda y el recuerdo más divertido que tengo tuyo fue en la escapada a Cehegín, ¡qué viaje señor, qué viaje!
Decidimos hacer un “viaje” a Cehegín a una casa rural, el año anterior habíamos ido con Carmen y Javi, fue muy chulo. Este año cometimos el error de no ir a la casa de Maravillas y decidimos cambiar. Bueno, la casa estaba bien, lo de las dos alturas un poco incómodo, lo de compartir el patio con los vecinos regular, pero tenía PISCINA, un poco lejos, sí, pero tenía.
Antes de salir, decidimos que la tarde que llegábamos, para no “pringarnos” mucho, nos llevamos unas pizzas para cenar, ja ja ja. La llegada fue apoteósica, yo no sé lo que pudo salir de aquella furgoneta (parques, cunas, bañeras para los peques, etc…). Una vez que estaba todo instalado, nos pusimos a hacer la cena, ¡sorpresa! No había horno eléctrico (era una casa rural), había un precioso horno de leña, el cual había que encender y previamente buscar leña. Los tres muchachotes (Pascual, Javi y Alfredo) encontrásteis en una obra cercana unos pales, que seguro no hacían falta a nadie, je je je, y los metieron en el horno, al final cenamos pizzas, estupendas por cierto. Gracias a esto, Carmelita nos hizo unos bizcochos riquísimos. A partir de ese momento, decidimos que te convertirías en nuestro cocinero particular (y no lo hacías nada mal por cierto). Un día te dedicaste a hacernos tortillas de todas clases, ese día comimos, cenamos tortilla ja ja.
La verdad que fue un viaje un poco raro, durante el día parecía que no nos conocíamos, cada uno con sus niños, nosotros con Alfredo, Carmen y Javi con Javito y vosotros con Belén, una de las cosas que recordamos todos de este viaje es “lo bien que se comía Belén la fruta”, le gustaba tanto que podia estar desde las 4 a la 9 tomándosela y vosotros con ella claro. Hicimos varias excursiones, a las Fuentes del Marqués, al pueblo de Cehegín, a pasear por el campo, todas iniciativa tuya, te convertiste también en nuestro guía particular, Pascual. Recuerdo que en una de esas Alfredo, que tendría unos 2 años, se pegó a ti como una lapa, y fuiste todo el camino enseñándole una canción, que aún hoy (Alfredo tiene ahora 6) se acuerda, una de un “caballito trotón” ¿te acuerdas Pacual?
María de los Ángeles Molina
