He estado hace poco en Lorca, donde pasaste unos años de tu carrera profesional, y a pesar de estar lejos de los tuyos, dejaste una huella importante; solo te vi una vez allí, era la cena de despedida de curso y la tuya del colegio creo, he visto como está aquella tierra después del terremoto que tanto daño ha hecho, y la gente que no decae, luchando, y entiendo cómo encajaste tan bien, son de los tuyos, luchadores y optimistas, vaya a donde vaya, apareces de pronto, no, no me asustas, en realidad , creo que te espero, o te busco, lo cierto es que no es necesario hacer esfuerzos de memoria, y eso es un buen síntoma, después de lo vivido juntos, es agradable saber, que alguien como yo, cuya memoria es bastante limitada, sigue acordándose de todos los momentos vividos juntos. ¿Por qué?, pues, claro, porque solo se olvidan las cosas que no nos hacen falta, las que no nos ayudan, las cosas, en fin, prescindibles; el cerebro es, a pesar de todo, un sabio detector de aquellos recuerdos que debe conservar y así lo hace, las cosas buenas se recuerdan, y ¿ por qué hoy he decidido exponerlo ? Bueno en principio como siempre escribo además de para mi mismo, cosa muy egoísta, lo siento, también para esos que temen que el tiempo borre esa parte de su vida; creedme, eso nunca ocurrirá, estoy seguro de ello, solo tenéis que pasear por aquellos sitios que solíais hacerlo, o ir a ese bar donde tomábais café con él, para que el se sitúe a vuestro lado de nuevo. Es así, y siempre lo será, a mi me funciona, incluso a veces, es él quien me lleva a esos sitios, y me acompaña, en el café, en el camino, en casa, e incluso a veces me aconseja, no, no estoy loco, es cierto, aún recuerdo muchos de sus consejos y ¿ por qué no?, aún siguen siendo válidos hoy día, han sido tantos y tan buenos momentos, que mi memoria y la de tantos como yo, o sea vosotros, no te vamos a olvidar, Amigo. Y por eso doy gracias a DIOS.
Juan Alfonso
