“Como se cruzan las carreteras… se cruzaron tu vida y la mia…”
Querido amigo Pascual:
Hace años nos conocimos en el CPEE Pilar Soubrier de Lorca y congeniamos desde el principio. A veces era difícil entenderte y que tú me entendieras, pero a través de ese cristal con el que veías la vida coloreado con las letras de tu “Manolo” me diste ese empuje, esa sonrisa y esa carcajada que empujaba mi vida y enganchaba a todos y todas. Pese a tus miedos, que también los tenías, siempre admiré en ti la capacidad de llenar el alma de aquellos que contábamos con tu cariño. Me siento dichosa por haber contado como alguien especial en tu vida. Para mí siempre serás mi gran amigo.
Me regalaste unos relatos que escribiste y me pusiste unas letras. En ellas me dedicaste una canción, cómo no, de “tu Manolo” titulada “Por respirar”. Desde entonces esa canción es mi brújula. En esa dedicatoria que guardo con recelo quiero compartir con aquellos que te quisieron estas palabras en las que enseñabas ese peaso de corazón. Dicen así:
“… Por confiar en mi propio destino, en mi propia capacidad de transformar mi existencia y convertirla en algo parecido a mis sueños… por sentir el futuro como una promesa o una oportunidad… por volver a creer en que esta vida te ofrece regalos… Te los regalo Inma… Quien busca una vida plena, ha de entregarse plenamente en todo aquello que hace, sabiendo que a veces no sale bien, pero es el precio que pagamos aquellos que nos sentimos llamados a la felicidad.” (Pascual F. 2001)
Me siento muy emocionada cuando leo tus sentimientos y los quiero compartir con Carmen, sobre todo, a la que le doy mucha fuerza y le ofrezco mi escucha. Me hubieran gustado hacer tantas cosas… pero nunca esperas algo así.
Querido amigo, no pude despedirme de ti, hacía mucho que no hablábamos. Sólo puedo decirte que gracias por quererme y que te echo mucho de menos.
Inma Cabeza, Alicante.
