Me acuerdo de…
Me acuerdo de las noches de pesca y de las charlas sobre tú Dios y mis dudas y preguntas, de tu comprensión, de tu interés hacia los problemas ajenos, de tantas noches de acampada en el monte, del día que las «dos» nos fueron a recoger a casa de Miguel en Pliego, me acuerdo, ya ves, de los ponchos aquellos que nos hicieron y que lucíamos tan chulos en las acampadas, el mio aún lo tengo. En fin Pasqui, me acuerdo de ti y eso me llena de satisfacción, porque sé que le ganamos la batalla al tiempo, al olvido, al menos de momento…..
Javi Nieto

Gracias a Carmen, Belén y a J. Antonio por este sitio al que acudir para visitarte. Me es reconfortante tenerte, es como un espacio físico, una habitación donde estar solos tú y yo, recordando cada vez tantas y tantas cosas que hemos compartido, tantas charlas, consejos o simplemente hablar de nosotros y nuestro entorno, y por supuesto tantos cafés tomados, como refleja el tiempo que hemos vivido. No es que sin este espacio no pudiera visitarte, TÚ sabes que sí, es más, casi nunca que vengo tengo fuerzas para escribir, o más bien, es que no lo necesito, me basta con estar un rato contigo y nada más, sigues siendo el mismo y provocando las mismas sensaciones que siempre: ARMONÍA, SERENIDAD Y ALEGRÍA, y eso ya es suficiente, solo estar aquí me relaja y me ayuda a pasar el resto de días en el que la mayoría de las personas con las que tratamos no creen más que en si mismos y tú me ayudas a ver a los demás, ahora, como antes, como SIEMPRE. Hoy ya es un día mejor.
Siguen sucediendo cosas que yo permito quizá tan solo porque ya no me duelen tanto, tal vez, porque, aunque plagadas de ironía, me permiten recordar a Pascual; jugar incluso, por un instante, a imaginar que él sigue vivo. Os pondré un ejemplo: el titular de la tarjeta de el corte inglés era Pascual. Ahora que lo pienso, yo apenas tenía entidad en el mundo burocrático, él tan atento siempre, me evitaba cada vez que podía el enojoso trato con el mundo real; ahora, en cambio, me he convertido en titular de todo lo habido, excepto de la tarjeta de el corte inglés, por dejadez, por evitarme el engorroso momento de volver a enseñar su partida de defunción para darlo de baja, o tal vez por las dulces mentiras que me proporcionan en los últimos años, cuando el día de su cumpleaños recibo puntualmente una sincera felicitación de cumpleaños.